
La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria causada por Leishmania infantum, transmitida por la picadura de flebótomos infectados. Es frecuente en muchas zonas de España y puede afectar a perros de cualquier edad o raza. Aunque su diagnóstico genera preocupación, detectarla a tiempo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones graves y mejora las posibilidades de controlar la enfermedad.
¿Por qué es tan importante el diagnóstico precoz?
Uno de los principales problemas de la leishmaniosis es que puede permanecer silenciosa durante meses o incluso años. Un perro puede estar infectado y parecer completamente sano, sin presentar síntomas evidentes. Por eso, realizar controles veterinarios periódicos, especialmente en zonas endémicas, resulta fundamental.
Cuando la enfermedad progresa, pueden aparecer pérdida de peso, apatía, lesiones cutáneas, caída del pelo, crecimiento excesivo de las uñas, ganglios aumentados de tamaño, problemas oculares, hemorragias nasales o alteraciones renales. En ocasiones, el daño en los riñones avanza sin signos externos llamativos y se convierte en una de las principales causas de complicaciones graves.
Portador infectado o perro enfermo: no es lo mismo
Un perro infectado que no presenta síntomas ni alteraciones atribuibles a la enfermedad puede no necesitar un tratamiento de inmediato. En estos casos, lo más importante es establecer un seguimiento veterinario individualizado, controlar periódicamente su estado de salud y mantener una protección eficaz frente a las picaduras de los flebótomos.
Pero cuando el perro desarrolla leishmaniosis clínica, suele ser necesario instaurar un tratamiento específico. Entre las opciones empleadas se encuentran la combinación de antimoniato de meglumina y alopurinol, o miltefosina y alopurinol, según la situación clínica. La elección depende de la gravedad, la función renal, los resultados de las pruebas y otros factores individuales. El tratamiento requiere controles para evaluar la respuesta.
¿Qué posibilidades de supervivencia tiene un perro con leishmaniosis?
El pronóstico depende del estadio de la enfermedad y de la existencia de lesiones orgánicas. Los perros diagnosticados en fases iniciales suelen tener un pronóstico favorable y pueden disfrutar de una buena calidad de vida durante años. Incluso en fases más avanzadas, muchos animales responden al tratamiento y mejoran notablemente. Sin embargo, si existe insuficiencia renal grave u otras complicaciones, el pronóstico puede ser reservado o desfavorable. Aunque el tratamiento consiga controlar los síntomas, no siempre elimina por completo el parásito, por lo que pueden producirse recaídas.
La leishmaniosis no tiene por qué ser una sentencia para nuestro perro. Un diagnóstico temprano, un tratamiento adaptado y un seguimiento pueden marcar una gran diferencia. Ante cualquier duda, no esperes a que aparezcan los síntomas: una revisión a tiempo puede ayudar a proteger su salud y su calidad de vida.


